MI PALABRA ES MI HONOR
Un
sastre de prestigio se presentó en el palacio de lord Rozend, miembro de la
cámara de los Pares de Inglaterra. Acudía a cobrarle una cantidad inflada,
certificada mediante un recibo que, arrugado, se hacia muy difícil de pagar.
Como la noche anterior Rozend había perdido en el juego una considerable suma,
que canceló en presencia del desatendido sastre, este se extrañó por la discriminación que su deudor establecía
en su perjuicio económico:
-He
pagado una deuda de honor – explicó el miembro de la cámara. - ¿en que –
preguntó el sastre- consistía una deuda
de honor? – En estar basada sobre la palabra, - dijo Rozend – por ende no puede
ser reclamada o exigida por ningún documento.
-¡Gracias,
milord! – exclamó el sastre. A partir de este momento yo no tengo nada que
reclamarle. Y, enfatizando estas ultimas
palabras, rompió el recibo. Al dia siguiente, el sastre se vio favorecido con
el pago.
HONOR:
“Aunque
perdamos todos nuestros bienes, conservemos inmaculado nuestro honor”.
¿QUE ES EL HONOR?
Cualidad
moral que lleva el cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y
de uno mismo. Es la gloria o buena reputación que sigue a la virtud, al merito
o a las acciones heroicas; la cual trasciende a las familias, personas y
acciones mismas de quien se las granjea.
LA LECCION:
El
honor no se carga ni se ostenta materialmente. Es indisoluble a tus palabras y
a tus acciones. Procura conservarlo siempre, límpido y brillante: será tu más
valioso legado.
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